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Que el todo es mucho más que la suma de sus partes no es solamente una afirmación validada en el dominio de la percepción (¿ya te detuviste en la imagen de arriba?), sino también en materia de comunicación interna. ¿O acaso es lo mismo hablar de “una revista, algunas notas en la intra y un mail de capacitación que manda el área de Recursos Humanos” que utilizar esas mismas herramientas en el marco de un plan estratégico de comunicaciones?

Para que la comunicación sea estratégica, es preciso orientar las conversaciones que circulan dentro de una organización de acuerdo a objetivos previamente definidos. ¿Fortalecer el sentido de pertenencia? ¿Disminuir el rumor y la incertidumbre? ¿Desarrollar nuevos modelos de liderazgo y gestión de equipos? ¿Aumentar el índice de felicidad de las personas? En todo caso, el plan de comunicación interna debe servir para apalancar las metas del negocio y los proyectos que afecten el rumbo de la compañía.

Si bien no es posible prever todas las necesidades de comunicación de aquí a los próximos 365 días, definir objetivos anuales facilita, de hecho, la gestión de las comunicaciones del día a día. Y es que planificar a largo plazo tiene que ver justamente con generar condiciones de previsibilidad para resolver con agilidad la comunicación de esas noticias que no son del todo “esperadas”.

Para saber cuál es la mejor forma de avanzar es necesario establecer de antemano el punto de llegada. Podemos hacer muchas cosas: diseñar campañas de sensibilización, organizar espacios de encuentro para líderes, crear programas de bienestar, club de beneficios, ecards, carteleras y ambientar pisos completos. Pero cuando el rumbo no es claro, es muy grande el riesgo de que las inversiones en comunicación caigan en saco roto. Además, la única forma de generar sinergias entre los canales y garantizar un impacto mayor es a través del diseño de una guía de acciones concatenadas y coherentes entre sí.

Como ya dijimos, herramientas de comunicación interna hay muchas. Lo importante es entender la especificidad en cada caso para sacarle el mejor provecho. Aquí, algunos ejemplos:

Workshops. Espacio de formación diseñado para cascadear mensajes claves, así como fortalecer el trabajo multidisciplinario. El objetivo es contribuir a que los participantes amplíen competencias y herramientas comunicativas e incorporen los conceptos centrales en los que tales herramientas se fundamentan.

Campañas. Batería de acciones sistematizada para difundir valores y comportamientos, así como apalancar los proceso de transformación cultural dentro de las organizaciones.

Acciones de reposicionamiento. Serie de comunicaciones enfocadas en cambiar el marco de referencia conceptual a partir del que son interpretados determinados hechos o acontecimientos.

Política de Comunicación Interna. Documento que establece una normativa para el uso de canales en una organización, así como la distribución de responsabilidades para garantizar el acceso a información confiable y compartir buenas prácticas que permitan alcanzar de modo más eficiente los objetivos de negocio.

Manifiesto. Documento que plasma la forma de hacer y de ser de la compañía, con un tono motivador e inspirador.

¿Tenés claro cuál es la próxima gran meta de tu organización? ¡Contanos! Nosotros te ayudamos a diseñar la mejor estrategia de comunicación para lograrlo.

A ninguno de nosotros nos gusta hablar del fracaso y usted, estimado lector, tiene la oportunidad de decirme lo contrario. Si lo hace, lo escucharé y aprenderé de usted. Resulta que esa palabrita, “fracaso”, suele ponerse bastante cargosa hasta convertirse en una especie de perseguidor que nos llena de dudas al momento de actuar y tomar decisiones. Y más aún si uno tiene la responsabilidad de conducir un grupo/equipo de personas (la formulación grupo barra equipo es adrede).

¿Qué es lo que la idea de fracaso genera en nosotros? Nada menos que el temor a equivocarnos y la construcción de una zona de confort en la cual nos sentimos relativamente cómodos y no nos deja avanzar. Usted y yo sabemos que quien conduce, quien lidera, necesita más que eso para alcanzar sus objetivos. El potencial está ahí, dentro de cada uno, pero muchas veces no lo podemos dejar salir.

Si queremos superar el miedo al fracaso lo primero que tenemos que hacer es hablar de él. Según encuestas y talleres de desarrollo de liderazgo, se pueden identificar cuatro causas principales que nos acercan más al fracaso que al éxito. Y no queremos eso, ¿cierto? En primer lugar, encontramos los problemas con las relaciones interpersonales. En el segundo, el temor a no cumplir con las expectativas del puesto. En tercer y cuarto lugar, pero no por esto menos importante, listamos el temor de no saber conformar y dirigir un equipo colaborativo y la tan mentada resistencia al cambio.

Todos estos factores se encuentran en un solo lugar y no, no es la empresa, ni el equipo, ni siquiera los directores. Son elementos exclusivamente personales que se pueden trabajar y superar para lograr convertirse en ese líder que uno siempre quiso ser. No, espere, no estamos hablando de ser Mandela, o Ghandi, o San Martín, sino todo lo contrario: estamos hablando de ser el mejor líder que uno mismo puede ser.

El coaching empresarial, una herramienta que abre puertas

El coaching es una práctica profesional basada en conversaciones entre un coachee y su coach, es decir, entre una persona que se propone superar sus límites y otra que está allí para ayudarlo. El intercambio permite desarrollar el potencial del coachee en función de su proyecto, lo cual implica identificar cuál es ese proyecto para dar un primer paso fundamental. El siguiente escalón aborda el diseño personal de un plan de acción, descubriendo los recursos con los que se cuenta e incorporando las herramientas necesarias para tender puentes entre la situación actual y la situación deseada. Semana tras semana se reflexiona sobre los resultados y se plantean nuevos objetivos en un proceso que se construye específicamente para cada persona.

Contar con un coach especializado en comunicación y liderazgo permite ayudar a los líderes de la empresa (y a aquellos que se proponen serlo) a potenciar su efectividad personal y mejorar el desempeño grupal, a resolver situaciones conflictivas y a motivar a las personas en contextos de cambio. Es decir, ayuda a superar los límites que cada uno de nosotros tiene empezando a hablar sobre el fracaso para lograr generar conversaciones sobre el éxito.

 

Si tu objetivo es superar tus límites, te podemos ayudar. ¡Escribinos!

 

 

Donde existe el conflicto nace la oportunidad. No, no se trata de una mera frase optimista. Tampoco de palabras motivadoras. Partiendo desde algunas certezas fundamentales podemos afirmar que la naturaleza del conflicto en las organizaciones brinda las mejores oportunidades para consolidar equipos sólidos. Por eso, si cuando hablamos de conflicto se te viene a la cabeza un problema grave, esta nota es para vos.

El conflicto es inevitable, es parte inherente en las relaciones interpersonales y, por lo tanto, parte fundamental de toda organización: nos demuestra cómo y quiénes somos y nos ayudan a encontrar esas similitudes que se hacen más fuertes que nuestras diferencias. Representan un continuo ajuste de la realidad interna y externa tanto a nivel individual como grupal, familiar o laboral. Por esto, en todos los espacios que habitamos fluyen y se desarrollan los acuerdos y las discrepancias, obligándonos a realizar ajustes cada cierto tiempo.

Esos ajustes son los conflictos: una permanente oportunidad de fortalecer los acuerdos reconociendo nuestras diferencias.

Es fundamental comprender que “conflicto” no es lo mismo que “violencia” o “pelea”, sino que es algo del día a día que se sustenta, básicamente, en que somos una compleja suma de biografías compartiendo el tiempo y el espacio. Es decir, compartiendo una cultura determinada, la naturaleza del conflicto supone posiciones, creencias o ideas que son, en primera instancia, excluyentes una de las otras. ¿Cómo podemos convivir con nuestras diferencias?

Decíamos que donde existe el conflicto nace la oportunidad. Las situaciones conflictivas piden a gritos que interceda alguien que pueda resolverlas, alguien que pueda “unir las partes” que se enfrentan. Allí es donde necesitamos las habilidades comunicacionales para construir desde el caos y rubricar la paz donde todo parece enfrentamiento.

Pensemos que todo conflicto se da en un contexto, en una cultura. Ahí tenemos el primer paso: reconocer la cultura organizacional para darle marco al conflicto y aprovechar la oportunidad de trabajar sobre ellos porque superar juntos un conflicto nos fortalece como grupo.

Estas son las cinco tareas fundamentales a realizar si queremos potenciar las habilidades de comunicación para resolver conflictos:

1 – Entrenar para desarrollar habilidades de negociación y de resolución de problemas.

2- Aceptar el conflicto como parte de toda relación grupal, comprendiendo que las diferencias son una parte importante;

3- Comprender el conflicto en el marco de la cultura organizacional;

4- Animarse a poner a prueba nuestra capacidad de mediación en los conflictos laborales y también de la vida cotidiana;

5- Absorber la tensión del grupo mostrando una actitud positiva, sin realizar juicios ni acusaciones sino enfocando la energía en fundar nuevos puntos de encuentro.

Entrenarnos para la resolución de conflictos es, además, la mejor medida preventiva para disminuir su impacto negativo y aprovecharlos como oportunidad. Nos ayuda a trabajar en función de la identificación de las distintas miradas que conviven en nuestra cultura organizacional, y así colaboramos con crear lazos interpersonales fuertes y duraderos que influyen directamente en el funcionamiento de toda la organización.

¿Estás listo para empezar a entrenar tus habilidades de comunicación para resolver conflictos?

¡Escribinos!…

Muchos jefes aun no lo saben, pero la manera como entablan relaciones con sus equipos puede afectar las inversiones y esfuerzos del área de RRHH.

Varios de los colaboradores que tanto te costaron encontrar y seducir para ingresar a trabajar en la compañía, suelen renunciar a causa del mal o poco interés que demuestran estos líderes en su crecimiento y desarrollo profesional.

La competencia comunicacional y motivacional de los mandos medios preocupa a las empresas comprometidas con ofrecer los mejores espacios para trabajar en la búsqueda por retener y atraer los mejores talentos.

Sabemos que el concepto de jefe quedó obsoleto y que la bandera que debemos izar es la de un buen líder. Ahora bien, ¿estás seguro que las personas que ocupan estos puestos lo saben?

En AB Comunicaciones desarrollamos un primer paso para realizar ese enganche que tanto cuesta en este tipo de personalidades. A través de un newsletter fresco, multimedia y divertido, ofrecemos a los líderes herramientas útiles para su día a día en la oficina.

Comprendemos sus dudas, temores y necesidades, y las traducimos en cada una de nuestras entregas, a través de temáticas como la motivación, la administración eficaz del tiempo, el desarrollo de talentos, la empatía, entre otros. Todo bajo un mismo paraguas: transformarlos en Embajadores de tu Marca.

¿Por qué?

Incrementamos el vínculo emocional de los colaboradores con tu marca. Para eso formamos voceros comprometidos con el desarrollo de la compañía, y que sean capaces de transmitir este entusiasmo no sólo en un discurso eventual y aislado sino en el desarrollo de sus actividades cotidianas.

A partir de una consigna los hacemos partícipes de su experiencia en cada edición, fomentamos el vínculo entre ellos y sobre todo, los invitamos a generar un excelente clima laboral a través de un liderazgo saludable.

Así, las habilidades de liderazgo comunicacional trascienden y se transforman en conversaciones con sentido, que van más allá del habla y se expresan en cada acción, fomentando el trabajo colaborativo, la innovación y el engagement de todos dentro de la empresa.

En AB decimos: ¡basta de jefes y bienvenidos nuevos líderes! Si los tuyos se encuentran esparcidos por todo el territorio y tu presupuesto es demasiado ajustado para capacitarlos presencialmente, esta puede ser la solución rápida y concreta que estabas buscando.

¿Querés empoderar a tu compañía con verdaderos líderes? Hacé click y contactanos.

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Liderazgo empático. Construir un liderazgo más humano. Considerar las circunstancias en las que el otro está llevando a cabo su trabajo. 

febrero 17, 2016

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Por: abcom

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Tags: capacitación, Comunicación, Liderazgo

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Categorías: Eventos

En una nota anterior les contamos que se puede crecer como líder y hablamos sobre cómo se puede lograr: entendemos que el liderazgo comienza a crecer en un plano personal, íntimo. Lo que es lo mismo que decir que la oportunidad de crecer como líder comienza exactamente ahí, en ese lugar poderoso en el que en este momento se están reproduciendo estas palabras.

Dicen que gran parte de los problemas en las organizaciones humanas se deben a las fallas en la comunicación. Les proponemos pensarlo de esta manera: la totalidad de los aciertos en las organizaciones humanas se deben a una buena comunicación.

De esto se desprende que las organizaciones exitosas están lideradas por personas que son, en primer lugar, grandes comunicadores que dominan ese maravilloso y complejo proceso de conectar ideas y conectar personas.

El liderazgo comunicacional comienza en el momento en que el individuo decide tomar el control de sus debilidades y fortalezas.Capacitarse en comunicación permite adquirir nuevas herramientas y habilidades para conectar ideas, personas, equipos, objetivos y logros.

Por eso, compartimos las 3 certezas fundamentales para capacitarse en comunicación y liderazgo:

 

-Tenemos dos oídos y una sola boca: para poder decir, primero tenemos que ejercitar la escucha activa. El primer paso de todo líder es aprender a interpretar la realidad que lo rodea.

-Vísteme despacio que estoy apurado: transmitir con claridad, oportunidad y asertividad una idea, un objetivo o una estrategia clarifica el camino y disminuye el margen de error.

-Conectamos ideas en un mundo hiperconectado: nuestros colaboradores están saturados de información, pero también están influenciados por ella. El desafío del liderazgo comunicacional es hacer posibles las cosas en las que uno cree.

 

Escuchar, transmitir, conectar.

 

¡No te quedes quieto! Acercá a tus líderes nuestra Encuesta de Crecimiento y Liderazgo, la herramienta de AB Comunicaciones para detectar las oportunidades de mejora en comunicación y empezar a construir grandes éxitos….

Septiembre es nuestro mes aniversario y queremos compartir nuestra celebración con vos. Han sido 15 años de mucho trabajo y logros, todo conseguido gracias a nuestro equipo y a las compañías que apostaron y apuestan por nuestras ideas, conceptos y estrategias.

Hemos tomado riesgos, hemos sido audaces y hemos conseguido nuestra propia forma de hacer las cosas, de ofrecer siempre un servicio innovador. Por todo esto y más, te dejamos un video que expresa la manera en la que concebimos el trabajo que nos apasiona y nos hace crecer día a día.

¡Qué lo disfrutes!

https://vimeo.com/139629501…

Siguiendo con los festejos de nuestro mes aniversario te invitamos a que recorras nuestra historia mediante el siguiente video; que es un recorte de toda la experiencia, logros y alegrías que nos ha dado nuestra labor. Gracias a todas las compañías que confían en nosotros, gracias a todo el equipo que pone su dedicación día a día en cada proyecto, gracias a todos por ser parte de la familia AB.

 

https://vimeo.com/138917325…

Llegó el gran día y quién más podría contarnos los entretelones de estos 15 años si no es nuestra querida presidente Alejandra Brandolini. En esta entrevista reflexionamos sobre el crecimiento y los desafíos de AB, de su equipo y el futuro de la Comunicación Interna.

¿Cómo te encuentran estos 15 años de AB y cómo te estás sintiendo?

Es difícil describir los sentimientos. Siempre todo empieza con un sueño, y esto empezó mucho antes de los 15 años. En el año ’94, vi la brecha enorme entre lo que la empresa hacía puertas afuera y lo que sucedía hacia adentro, entonces, bajo un espíritu de servicio y preguntarse por lo que uno puede hacer por el otro, planté en i interior la semilla de lo que hoy es AB. Hoy hace 21 años que germinó esta idea, y estoy orgullosa de la empresa que tenemos.

Eso en relación a la gente que conforma AB, ¿y en relación a Alejandra? ¿Qué ha cambiado?

Ha cambiado mucho. Tengo una familia que ha crecido mucho y ando con ganas de volver a estudiar. Lo que pasa es que he aprendido que el día tiene 24 horas. Tengo puestos de mucha responsabilidad como el Board de la Global Alliance, FAME, Vital Voices, y otros. Pero creo que en cada lugar sigo manteniendo un discurso que no dista mucho del que tenía a los 16 años: soy una pateadora de tableros, y la verdad es que no me importa reconocer que me gusta salir de las estructuras y que en ese momento nadie entienda lo que quiero o hacia dónde voy. En la vida uno tiene que salir de las zonas de confort si quiere algo. Hay que tomar riesgos. Te podés equivocar, pero siempre son aprendizajes. Yo prefiero equivocarme haciendo que no haciendo.

Evidentemente, AB aprendió mucho en todo este tiempo, ¿cómo creés que la consultora ha salido adelante en un país donde no es poca cosa cumplir 15 años en el mercado?

Primero, con la apuesta a los jóvenes. Creo que mis socios, tanto Martín como Natalia y Patricia son personas increíbles. También las personas del equipo. Son todos excelentes profesionales y tienen muchos valores. Como admiradora de William Buffer, estoy convencida de que cuando uno recluta gente, lo hace por la inteligencia, la innovación y la integridad, y que las dos primeras sin la tercera, no sirven para nada. Yo creo que la integridad es algo que nosotros poseemos como equipo e individualmente.

¿Cómo describirías al equipo de AB y a los productos que hacemos?

El equipo me asombra cada día, por ejemplo, ayer tuve una reunión con Pablo y me dio una lección. Todos son maravillosos, me encanta el potencial que tienen, todo lo que van reinventando. Me encanta la selección, como detecta Martín el talento. Me siento acompañada por todos, cada uno en lo suyo y dando siempre lo mejor.

Creo que somos una empresa muy humana, sentimos mucho, y con sentido del humor. Nos alegramos por el otro y vamos todos empujando hacia el mismo lado. Definitivamente esto te hace un disfrutar de un buen equipo y eso es un valor en sí mismo.

¿Creés que esto distingue en su cultura e identidad a AB de otras empresas?

Sí, totalmente. Nosotros nos nutrimos uno al otro. El respeto también es otra cualidad que nos distingue…

¿Y nuestra forma de mirar la comunicación?

También, porque somos profundos analizando y eso nos permite ser muy honestos con el cliente. Con respecto al diagnóstico, nos distinguimos del resto porque estamos analizando a la organización en toda su magnitud comunicacional y cultural. Tenemos esa macrovisión debido al background teórico que tenemos porque todos amamos lo académico, y esa bajada a la realidad de caminar tanto y en distintas empresas, distintos rubros. La combinación de teoría y práctica nos hace diferentes.

Este año AB desembarco en México y España, ¿qué nos podés contar?

Hay mucho potencial. Muchos hacen comunicación interna pero sólo en temas de canales. Después hay varios que vienen de Recursos Humanos, donde la comunicación acompaña planes de compensación y beneficios, pero una consultora de comunicación interna y cultura organizacional como nosotros, con estrategia, auditoría y contenido hace falta.

Además, conocemos la Región porque la hemos caminado y esto no significa ir a una charla, implica conocer la cultura, y creo que ahí está lo mejor que hacemos: interpretar culturas y ser curiosos permanentemente.

En España tenemos un desafío muy grande. Estamos armando el Área de Comunicación Interna con una agencia a la que queremos mucho que es Dedalo Comunicación.

Para finalizar, ¿cuáles pensás que son los desafíos de AB de cara al futuro?

Nosotros somos una fábrica de comunicación y queremos seguir en ese nicho. Vamos a seguir cuidando a cada cliente, con dedicación, detectando nuevas necesidades, aggiornándonos permanentemente. Estamos abiertos al conocimiento, abiertos a nuevos proveedores, a nuevas alianzas, en permanente contacto. Nuestro desafío es seguir creciendo.

 

¡Gracias Ale! y ¡Feliz cumple a todos los que formamos parte de AB Comunicaciones!

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julio 13, 2015

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Por: abcom

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Tags: Liderazgo, sustentabilidad

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Categorías: Sostenibilidad

Este año, el Congreso Internacional de IARSE inauguró la jornada con una inquietante frase existencialista que aún resuena en mi cabeza: Estar en el mundo.

Partiendo de este punto, el compromiso con la sustentabilidad como modo de desarrollo y la responsabilidad de cada actor en la sociedad frente a su prójimo depende de cómo decidamos justamente, estar en este mundo.

Podemos vivir el hoy como si no hubiera mañana, consumir nuestra vida en placeres efímeros que acrecientan nuestra sed de nuevas experiencias pero no calman la ansiedad de ser reconocidos. O podemos creer que nuestra existencia sí ha hecho una diferencia, y con esa actitud encarar cada decisión que tomamos, cada proyecto que emprendemos, cada relación que entablamos.

Este compromiso intergeneracional es el que está detrás del imperativo ético de la sustentabilidad. No son sólo las empresas quienes deben asumir sus responsabilidades y dar cuenta de sus acciones en torno a qué tipo de desarrollo es el que necesita nuestra sociedad, sino también las organizaciones sociales, el Estado y cada ciudadano tienen un rol que asumir en esta red de interrelaciones. Desde dónde iniciemos el cambio, dependerá del nivel de conocimiento y autoconciencia que tengamos del impacto de nuestras acciones en los demás.

Una práctica en proceso de cambio

Hace 15 años la responsabilidad social de las empresas se reducía e una gestión ambiental apegada a la ley, a establecer vínculos amigables con las comunidades vecinas y a satisfacer a los clientes y a los empleados.

Hoy la filantropía corporativa es un estadio inicial de una evolución hacia la sustentabilidad, seguido por la inversión social privada y el voluntariado corporativo. Sin embargo, seguimos escuchando como las empresas las mantienen dentro de sus estrategias de sustentabilidad como resabios de un cambio que no termina por afianzarse, un diálogo intersectorial que no fluye y una articulación público-privada cargada de sospechas y desconfianza mutua.

El vínculo y la comunicación con públicos de interés sobre los temas que realmente impactan en sus vidas o sus actividades, el compromiso con la huella de agua y de carbono, el desarrollo de productos y servicios más saludables, más humanos y a precios más justos y en algunos casos de forma colaborativa con empleados, proveedores, clientes y usuarios parecen ser algunas de las nuevas tendencias en sustentabilidad. Así como la inversión en la generación de energías limpias, la reducción del consumo (y derroche) de agua potable, el reciclado de residuos y la remediación ambiental, el respeto y la promoción de los derechos humanos y la biodiversidad.

La sustentabilidad no es una moda, llegó como una reacción a un modo de desarrollo que pone en jaque nuestra expectativa de vida, no sólo ya la de las generaciones futuras. No puede dejar de ser parte de cualquier agenda política, de gobiernos, de empresas, de organizaciones. El liderazgo se demuestra haciendo. Hagamos….