En estos días de cuarentena, ¿sentiste que todos tenían un secreto o un consejo para dar? 

Si bien nosotros también abrimos espacios para este tipo de conversaciones y creemos que de todo se puede sacar algo que nos ayude a trabajar mejor,  en este momento, que ya pasó la etapa de acomodarse, es importante focalizarse en la empatía, y sobre todo en el ejercicio del liderazgo empático. Construir un liderazgo más humano. Considerar las circunstancias en las que el otro está llevando a cabo su trabajo. 

Ejercer la empatía nunca es tan fácil como parece. Sin embargo, encontrarnos en las mismas circunstancias (no idénticas, ni en las mismas condiciones, pero sí similares) podría acercarnos más a lograrla. 

A todos y todas nos preocupan nuestros familiares y amigos que son población de riesgo, o aquellos que quedaron varados en el exterior. Nos preocupa nuestro salario, cómo vamos a organizarlo el próximo mes. En algún momento u otro, y en mayor o menor medida, sentimos miedo, frustración, ansiedad, sensación de encierro y hasta enojo. Nos encontremos solos o en pareja o con hijos e hijas. 

Ser un líder empático significa no olvidar que la persona que está del otro lado de esa reunión en Zoom está atravesando por lo mismo que estamos atravesando nosotrxs. Ahora bien, ¿cómo podemos ejercer el liderazgo empático? ¿Qué cosas puedo hacer para acompañar, a la distancia, a aquel miembro de mi equipo? (Porque somos pocos y nos conocemos mucho y necesitamos los tips, acá les traemos). 

  • Al comenzar o finalizar la conversación laboral preguntarle sobre sus sentimientos, cómo se siente hoy, cómo atravesó los días libres, qué actividades hizo, cómo organizan las tareas del hogar con sus convivientes (si es que se encuentra compartiendo el aislamiento), etc. 
  • Hablar de los sentimientos que puede despertar el aislamiento y que ya mencionamos antes. Miedo, frustración, enojo, ambivalencia, desorganización, tristeza, sentimiento de soledad, sensación de encierro, ansiedad, etc. Ayudar a identificar el sentimiento, aceptarlo y ayudar a cambiarlo. Solo observando y comprendiendo nuestros pensamientos y emociones podemos cambiarlos. 
  • Compartir experiencias propias. Positivas y negativas. Vincularse a través de la identificación mutua. 
  • Hablar del hoy como la nueva normalidad, naturalizarla. Contactarse con el presente sin especular con las consecuencias de la situación actual. . 
  • Repensar el tono de la conversación. Cómo se van a transmitir las buenas y las malas noticias. Tanto en las comunicaciones unipersonales, como en reuniones grupales y chats grupales. 
  • Limitar el número de artículos, sobre la pandemia, que compartimos en reuniones y chats grupales. 

En nuestro último libro, “Cultura en Acción. Comunicar para transformar las organizaciones”, hablamos de la generación de vínculos de confianza como elemento clave del liderazgo. Y aquí tenemos una oportunidad especial para reforzar o generar adecuadamente este vínculo. 

“La generación de confianza contiene un alto componente comunicacional en el sentido de que las capacidades comunicativas de los líderes promueven una mayor o menor capacidad de generación de confianza en los públicos con los que se relaciona. A mayor comunicación aumentan los niveles de confianza y por lo tanto funciona como un facilitador de los procesos organizacionales.”

Así estaremos reforzando el sentimiento de pertenencia y el buen clima laboral. 

El mundo corporativo está experimentando un cambio de paradigma sin precedentes, que invita a repensar no sólo las formas de trabajar, sino también su forma de comunicarnos. 

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