Donde existe el conflicto nace la oportunidad. No, no se trata de una mera frase optimista. Tampoco de palabras motivadoras. Partiendo desde algunas certezas fundamentales podemos afirmar que la naturaleza del conflicto en las organizaciones brinda las mejores oportunidades para consolidar equipos sólidos. Por eso, si cuando hablamos de conflicto se te viene a la cabeza un problema grave, esta nota es para vos.

El conflicto es inevitable, es parte inherente en las relaciones interpersonales y, por lo tanto, parte fundamental de toda organización: nos demuestra cómo y quiénes somos y nos ayudan a encontrar esas similitudes que se hacen más fuertes que nuestras diferencias. Representan un continuo ajuste de la realidad interna y externa tanto a nivel individual como grupal, familiar o laboral. Por esto, en todos los espacios que habitamos fluyen y se desarrollan los acuerdos y las discrepancias, obligándonos a realizar ajustes cada cierto tiempo.

Esos ajustes son los conflictos: una permanente oportunidad de fortalecer los acuerdos reconociendo nuestras diferencias.

Es fundamental comprender que “conflicto” no es lo mismo que “violencia” o “pelea”, sino que es algo del día a día que se sustenta, básicamente, en que somos una compleja suma de biografías compartiendo el tiempo y el espacio. Es decir, compartiendo una cultura determinada, la naturaleza del conflicto supone posiciones, creencias o ideas que son, en primera instancia, excluyentes una de las otras. ¿Cómo podemos convivir con nuestras diferencias?

Decíamos que donde existe el conflicto nace la oportunidad. Las situaciones conflictivas piden a gritos que interceda alguien que pueda resolverlas, alguien que pueda “unir las partes” que se enfrentan. Allí es donde necesitamos las habilidades comunicacionales para construir desde el caos y rubricar la paz donde todo parece enfrentamiento.

Pensemos que todo conflicto se da en un contexto, en una cultura. Ahí tenemos el primer paso: reconocer la cultura organizacional para darle marco al conflicto y aprovechar la oportunidad de trabajar sobre ellos porque superar juntos un conflicto nos fortalece como grupo.

Estas son las cinco tareas fundamentales a realizar si queremos potenciar las habilidades de comunicación para resolver conflictos:

1 – Entrenar para desarrollar habilidades de negociación y de resolución de problemas.

2- Aceptar el conflicto como parte de toda relación grupal, comprendiendo que las diferencias son una parte importante;

3- Comprender el conflicto en el marco de la cultura organizacional;

4- Animarse a poner a prueba nuestra capacidad de mediación en los conflictos laborales y también de la vida cotidiana;

5- Absorber la tensión del grupo mostrando una actitud positiva, sin realizar juicios ni acusaciones sino enfocando la energía en fundar nuevos puntos de encuentro.

Entrenarnos para la resolución de conflictos es, además, la mejor medida preventiva para disminuir su impacto negativo y aprovecharlos como oportunidad. Nos ayuda a trabajar en función de la identificación de las distintas miradas que conviven en nuestra cultura organizacional, y así colaboramos con crear lazos interpersonales fuertes y duraderos que influyen directamente en el funcionamiento de toda la organización.

¿Estás listo para empezar a entrenar tus habilidades de comunicación para resolver conflictos?

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