Desde el plano laboral, es una pregunta que muchos nos hacemos. ¿Qué nos  motiva, qué nos impulsa y qué nos hace felices es nuestros lugares de trabajo? A  menudo, las compañías suelen percibir que sus colaboradores no están  motivados, ni inspirados. Y como resultante su compromiso con los proyectos y  con la empresa en sí, no es del 100%.

Nada mejor que estar en un lugar en donde queremos estar, en donde nos  sentimos felices, y sobre todo, si ese lugar es en donde pasamos muchas horas de  nuestras vidas.

Y la solución a este interrogante, o mejor dicho, a este sentimiento de ausencia de  motivación, está nada más y nada menos que en manos de los líderes. Son ellos  quienes pueden entender y leer las necesidades de sus equipos y encontrar las  herramientas necesarias para que los miembros de su equipo quieran, realmente,  estar donde están.

Si te interesa, tanto como a nosotros, conocer cuáles son estas herramientas, te proponemos que leas una reflexión muy interesante que encontramos indagando sobre el tema.

Una reciente publicación de forbes.com basada en una investigación realizada por el New York Times en colaboración con la Harvard Business Review nos ayuda a resolver este interrogante sobre las causas de la desmotivación de los colaboradores. Al examinar qué es lo que genera que los colaboradores estén comprometidos con su trabajo, el estudio identificó cuatro ejes principales:

Necesidades físicas: las personas necesitan renovarse regularmente y recargar las energías en el trabajo.

Un buen método es implementar 10 minutos de yoga en la oficina, para distender y cortar con la rutina.

Reconocimiento: la necesidad de sentirse valorado y apreciado por los aportes hechos al trabajo.

Cuando las cosas salen bien, un “gracias”, un “felicitaciones” o una palmada en la espalda es un excelente remolcador de motivaciones.

Autonomía: la necesidad de ser capaz de enfocarse de manera sostenida y de poder decidir dónde trabajar o en cuál proyecto.

Dar “rienda suelta” a las decisiones ofrece seguridad y ganas de seguir siendo parte de.

Finalidad: la necesidad espiritual de sentirse conectados a algún tipo de objetivo o propósito más elevado.

Desafiar, retar, proponer nuevos objetivos. Permitir que el otro se ponga a prueba y que demuestre que puede ser parte de otros proyectos es altamente motivador.

Sabemos que estos cuatro drivers no son la solución a todos los males. Pero tenerlos en cuenta puede hacer que los equipos luzcan una sonrisa. Estamos seguros de que los que nos mueve a los seres humanos es la motivación, por eso ¡hay que ir a por ella! 

 

 

 

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