Comunicar la revolución

Este 25 de mayo nos detenemos unos minutos para repasar qué pasó con la comunicación durante el proceso revolucionario y los primeros pasos de la Primera Junta. Todos aprendimos sobre la frase “el pueblo quiere saber”. La pregunta es, entonces, ¿cómo sabía el pueblo? Y hoy, en 2021, ¿qué nos podemos preguntar sobre la comunicación?

Este año se cumplen 211 años de la Revolución de Mayo, ese momento de la historia tan importante para la independencia, que a muchos se nos representa con la imagen de la espera en Plaza de Mayo, con un Cabildo lleno de arcadas, con personas y paraguas bajo la lluvia y una frase que se repite: “el pueblo quiere saber”. Pero, ¿cómo sabía el pueblo? ¿Cómo circulaba la información? 

En la etapa colonial, con más o menos censura, a través de pasquines, rumores, reuniones y artículos de circulación a veces pública y a veces reducida, se comenzaron a introducir nuevas ideas políticas, económicas y culturales a la región.

Ya con el proceso revolucionario avanzado, la confusión, los rumores y las conspiraciones realistas llevaron a que los revolucionarios vean como necesaria la creación de un órgano oficial de prensa para transparentar motivaciones y objetivos de la Primera Junta.

En ese marco, a instancias del  secretario de la Junta, Mariano Moreno, en 1810 se crea La Gazeta de Buenos Ayres. Además de su fundador, por su redacción pasaron nombres como Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Manuel Alberti, Pedro Agrelo y Bernardo de Monteagudo, entre otros.

El objetivo del periódico era comunicar los actos de gobierno. “El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes, y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la execración con que miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir sus delitos. El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien, debe aspirar a que nunca puedan obrar mal. Para logro de tan justos deseos ha resuelto la Junta que salga a la luz un nuevo periódico semanal con el título de Gazeta de Buenos Ayres”, decía el primer número de La Gazeta, publicado el 7 de junio de 1810.

El impacto que tuvo la revolución se vio también en otros espacios de la vida pública. Los cambios abrieron la posibilidad a que circulen otros periódicos como La Lira Argentina, El Correo de Comercio, Mártir o Libre, El Censor de la Revolución, El Independiente y El Grito del Sud. 

También florecieron las letras de poetas revolucionarios como Bartolomé Hidalgo, Vicente López y Planes y Esteban de Luca, que con expresiones literarias aportan riqueza a la época. La comunicación de las ideas, de las políticas públicas, de las noticias y la posterior libertad de la prensa abrieron paso, también, a otra comunicación de la cultura.

Hoy, desde 2021, con otra sociedad, con otros medios de comunicación, con otras plataformas y con otros mensajes, la participación de esos comunicadores en el proceso revolucionario nos lleva a pensar en qué podemos aportar nosotros a nuestra realidad, hoy marcada por la pandemia. ¿Cuáles son los mensajes que necesitamos dar? ¿Cuáles son los mensajes que la misma población quiere comunicar? ¿Qué construyen esos mensajes? ¿Qué dicen de nosotros como sociedad?

Y al interior de las organizaciones, en otro aspecto de la comunicación, ¿cuáles son los valores que queremos compartir? ¿Con qué propósito? ¿Hacía qué tipo de organización queremos ir? En el contexto en el que vivimos, con los cambios constantes y las ansiedades, quizás lo más “revolucionario” sea nunca dejar de pensarnos y preguntarnos cómo ir más allá.

Abrir chat
1
¡Hola!

¿En qué podemos ayudarte? Envianos un whatsapp haciendo click en el botón "enviar"