Uff, el título. Pareciera que no tienen nada que ver una cosa con la otra y, tal vez, eso hizo que estés acá recorriendo estas primeras líneas. Así de valiosa es la atención del lector y lo que hay que hacer para atraerla.

No te vayas. Te pido un ratito más de tu tiempo para pensar juntos cómo las plataformas e-learning también hacen a la cultura organizacional, pueden favorecer la mejora en los procesos y facilitar la innovación en un marco de co creación.

¿Empezamos a unir las partes?

Una vieja fábula cuenta cómo un grupo de pequeños ratones se reúnen para buscar una solución al problema del gato que los acechaba y les impedía salir de la cueva para alimentarse. Reunidos en comisión, un joven entusiasta propuso: “pongámosle un cascabel al gato para saber cuándo se está acercando. Así podremos escapar”. La propuesta fue celebrada por todos como la solución definitiva al obstáculo, también llamado gato, que les impedía alcanzar su principal objetivo. Sin embargo, el ratón más anciano, conocedor por experiencia de momentos críticos, alzó en su voz una pregunta: “Todo esto está muy bien y parece la solución definitiva. Pero… ¿quién le pone el cascabel al gato?

¿Y entonces?

Pensar la comunicación interna como una herramienta estratégica nos regala, ante todo, la posibilidad de hacer uso de diferentes recursos de una manera sinérgica. Las plataformas e-learning son hoy en día una realidad bastante bien plantada y de uso frecuente, que ofrecen ventajas como mayor flexibilidad en comparación con el sistema de capacitación en aulas, facilidad de acceso y hasta reducción de los tiempos de aprendizaje. No vamos a detenernos demasiado sobre conceptos ya conocidos.

 ¿Co creación?

Gracias por seguir ahí. Continuemos.

Contar con la tecnología ya desarrollada es una oportunidad para canalizar mensajes clave que podemos aprovechar, a la vez que cumplimos con las capacitaciones que el negocio requiere. Partamos de la base: estamos convencidos de que para que un mensaje llegue es necesario contar con un medio, pero para que la comunicación genere movimiento tenemos que disponer de una estrategia basada en la realidad. Y existen tantas realidades como personas, sectores, empresas y objetivos de negocio. Existen “gatos” que truncan avances y existen muchas “soluciones” que requieren el pequeño ajuste de la experiencia. La co creación implica la apertura de espacios para sumar voces, aportar ideas y conocimientos y convertirlos en un beneficio para todos: así, la cultura de la empresa es una verdadera conversación que construye conocimiento conjunto y colectivo y por sobre todo, auténtico y anclado a una realidad propia y tangible.

Comparto cinco ideas para repensar el uso de la plataforma como parte de la estrategia de comunicación y, por lo tanto, de gestión de la cultura co creada:

  • El mejor know how está en tu gente: Este es el gran mensaje clave, y se transmite en hechos, no en palabras. Es decir, supone co crear espacios de capacitación de la mano de los verdaderos expertos de nuestra empresa. Ellos, muchas veces, no tienen un diploma y ni siquiera un puesto encumbrado: son sus años y su experiencia lo que los vuelve valiosos. Participar a nuestros expertos en el armado pedagógico de los diferentes cursos de capacitación reconoce su trayectoria y su aporte al negocio, a la vez que consolida referentes internos para ayudar a alcanzar los objetivos.
  • Lo “virtual” no difiere tanto de lo “real”: Seamos sinceros, algunos de nosotros tenemos una forma de conceptualizar el aprendizaje a través de un aula y un profesor porque, básicamente, estudiamos en el siglo pasado. Pero también convivimos con los jóvenes “tecnológicos” y con ese proceso interno de enculturación que nos ha llevado a hacer de la tecnología parte de nuestra rutina. ¿Qué tal si bajamos los acartonados contenidos de los módulos e-learning a casos concretos y propios? ¿Qué tal si anclamos cada modo de hacer a nuestros valores corporativos? He ahí otro mensaje clave: lo que decimos en palabras, lo convertimos en hechos. Incluir ejemplos concretos en la voz de los protagonistas “de carne y hueso” suma receptibilidad y aprehensión de los conocimientos.
  • La plataforma no es un lugar para recibir información, sino para compartirla: Pensemos el aula virtual como un espacio de encuentro, donde las ventajas tecnológicas favorecen el intercambio y estrechan las distancias que la dispersión geográfica o funcional se encaprichan en sostener. Incorporar un sistema de mentoring abre la posibilidad de intercambio entre dos personas que enseñan y aprenden en un beneficio recíproco. No deben faltar espacios para comentarios y re preguntas sobre cada contenido, ofreciendo también la posibilidad de realizar evaluaciones presenciales como instancia de feedback.
  • La plataforma no acerca las partes por sí misma, pero hace que las ganas de acercarse encuentren un cómo: Una pequeña campaña de comunicación para presentar las características del espacio, explicar cómo se está llevando adelante y con qué objetivos abre las puertas para encarar el proceso de e-learning de una manera más amena y atractiva. Llevará tiempo sumarse y generar participación, pero costará más si nunca empezamos.
  • Todo proceso necesita un facilitador: Así como la experiencia del ratón más anciano y experimentado influyó en el proceso, contar con un buen facilitador de conversaciones facilita el orden y la fluidez en estos procesos de construcción colectiva. Es aquí cuando los profesionales de la comunicación aportan su experiencia para articular las tecnologías y las personas.

La bajada tradicional de información a través de la capacitación es la propuesta de ponerle el cascabel al gato. Puede sonar perfecta y cerrar por todos lados, pero resultar inaplicable o ajena a la realidad en los oídos de los ejecutantes.

Incorporar a los “alumnos” como “profesores” en el proceso de armado de los contenidos que se comparten en las plataformas e-learning nos aporta la experiencia concreta del que tiene el know how de la empresa. Así, convertimos la tecnología en soporte de un proceso de co creación de la cultura interna: así hacemos las cosas aquí y así podemos mejorarla, siendo parte.

Involucrar para innovar, una pista para encontrar nuevas respuestas a las problemáticas de siempre.

Tal vez, la idea del cascabel no resulte, pero estoy seguro de que entre todos encontrarán los caminos que se ajusten a la realidad y necesidades concretas.

¡Me interesa mucho tu opinión!

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