6 premisas para crear una cultura data driven

6 premisas para crear una cultura data driven

Hace ya algún tiempo, existe un consenso generalizado de que la construcción y uso de datos para tomar decisiones tiene un impacto positivo en los resultados de negocio. En el caso particular de las áreas de People y Cultura, la evidencia sólida hace más fácil el acceso a la mesa de decisiones. 

Sin embargo, a pesar de los grandes beneficios que trae, muchas organizaciones encuentran obstáculos para implementar una cultura data driven. ¿De qué tipo son esos obstáculos? No son de tipo técnico, sino cultural: lo complejo no es explicar cómo se debe trabajar con datos para la toma de decisiones, lo complejo es convertirlo en un hábito entre los colaboradores.

Para superar esos obstáculos, para cambiar el mindset y transformar la cultura de una organización en data driven, desde ABCOM proponemos 6 premisas: 

1. La cultura data driven comienza en la punta de la pirámide.

Aquellas compañías que logran transformar su cultura suelen tener líderes que toman decisiones basadas en datos. Una buena forma de establecer expectativas es comenzar las reuniones analizando la información entre todos. Si los líderes senior trabajan de esa manera y lo muestran, es más probable que los colaboradores, para establecer comunicaciones más exitosas, se adapten a esos términos y adopten también la forma de trabajar.

2.No se debe aislar a los analistas de datos.

La analítica no puede sobrevivir ni proporcionar valor si opera por separado del resto de una empresa. ¿Qué estrategias se pueden aplicar para acercarlos? Una posibilidad es modificar temporalmente sus roles para que estén expuestos a distintas áreas de la organización. Otra opción es que líderes y colaboradores tengan un conocimiento al menos mínimo de codificación, para acercar el lenguaje entre las partes. 

3.Se debe cuantificar la incertidumbre.

Uno de los pasos fundamentales es pedir a los equipos que midan cuáles son los niveles de incertidumbre: qué no se sabe y cuánto no se sabe. ¿Por qué es importante? En primer lugar, porque obliga a quienes toman decisiones a lidiar con las posibles fuentes de incertidumbre, que pueden ser desde la confiabilidad de los datos hasta la necesidad de buscar nuevos que puedan dar cuenta de las dinámicas emergentes. En segundo lugar, porque obliga a los analistas a tener un mayor y más profundo conocimiento sobre los modelos que aplican. Por último, porque el esfuerzo por entender la incertidumbre empuja a las organizaciones a convocar a especialistas, vincularlos con los líderes y experimentar: un ejemplo concreto sería hacer pruebas estadísticamente rigurosas y controladas antes de implementar grandes cambios.

4.Se debe entrenar a los colaboradores justo a tiempo.

Hacer grandes capacitaciones para luego no aplicar lo aprendido suele resultar en una pérdida de tiempo y recursos. Para evitarlo, se debe pensar cuáles son los skills que necesita cada equipo para trabajar con datos y ofrecer la capacitación poco antes de que se comiencen a utilizar. De esta forma, el conocimiento se aplica inmediatamente y no queda perdido en un mar de información generalizada. 

5.Es clave usar analítica para ayudar a los colaboradores, no sólo a los clientes.

Esto puede parecer una obviedad, pero es imprescindible tenerlo presente para crear una cultura data driven. A la hora de capacitar a los colaboradores para que puedan ellos mismos manejar mejor los datos, es necesario no hacerlo de forma abstracta: si los objetivos inmediatos del uso de la data los benefician directamente en, por ejemplo, el ahorro de tiempo o evitar la repetición del trabajo, entonces la tarea a realizar ya no se va a tomar como una obligación, sino como una elección.

6. Es necesario adoptar el hábito de explicar las elecciones analíticas.

Para ser impulsadas por los datos, las organizaciones deben desarrollar culturas en las que ese mindset pueda florecer. Una forma práctica de hacerlo es darle lugar a colaboradores y analistas para que expliquen cómo abordaron un problema, qué alternativas consideraron, cuáles fueron las compensaciones que tuvieron en cuenta y por qué eligieron un enfoque sobre otro. Convertir este ida y vuelta en hábito les brinda una comprensión más profunda de los enfoques y los impulsa a considerar un conjunto más amplio de alternativas. Los líderes pueden promover este cambio a través del ejemplo, practicando nuevos hábitos y creando expectativas sobre lo que realmente significa arraigar las decisiones en los datos.

Si la evidencia construida a partir de datos es lo que llevará mayor solidez a cualquier presentación de cambio y toma de decisiones, los equipos de People y Cultura deberán ellos mismos trabajar con analítica para lograr un cambio cultural al interior de las organizaciones. También los líderes. Para alcanzar una cultura data driven, serán ellos quienes contribuyan de forma concreta en el cambio de expectativas y hábitos de sus colaboradores. En definitiva, se deberá trabajar con datos, pero, ante todo, se deberá vincular a las personas.