No es mágico. Ni inmediato. Ni gratis. Tampoco es fácil de conseguir, ¿para qué nos vamos a engañar?
Pero se puede. Y si la actitud de los colaboradores de la empresa no está en línea con la estrategia de negocio, tiene sentido emprender el viaje. Los resultados al final del camino serán sorprendentes.

En un contexto donde la diferencia entre una empresa y otra ya no pasa por los productos o servicios que ofrecen, porque casi todo es commodity, lo que cambia es la propuesta de mundo, simbólico claro, al que nos invitan a pertenecer. Y los primeros que tienen que creer en ese mundo propuesto son los miembros de la organización, los empleados. Porque no sólo son los primeros clientes y los voceros naturales de la empresa, sino que son también ni más ni menos que los protagonistas de ese mundo y los que pueden generar el cambio cultural esperado.
No vamos a descubrir la pólvora, pero lo hemos comprobado en varios procesos: empleados motivados, contentos, que no sólo hacen su trabajo sino que entienden a qué aportan y que saben hacia dónde va la empresa, hacen realmente la diferencia.

El tema da para largo, y seguramente seguiremos conversando sobre esto. Pero vamos ahora con las primeras 5 claves para que el cambio cultural pueda suceder:

1. Idea. Contar con la convicción y el apoyo de la Gerencia General. Es necesario para darle continuidad y respaldo al proceso.
2. Equipo. Sumar a gerentes y mandos medios, implicándolos en la realización de actividades de integración con sus equipos. Si ellos no irradian actitud de cambio, es muy difícil que los colaboradores crean que es posible.
3. Participación. Los empleados no son el público destinatario sino los protagonistas del cambio. Tienen que subirse voluntariamente al proyecto y vivirlo en su día a día generando un movimiento ascendente.
4. Identificación. Es importante ponerle nombre al cambio, o definir los pilares o valores en que se apoya, para que todos puedan identificarse con esos conceptos y entender hacia dónde se busca evolucionar.
5. Celebración. Como los procesos de cambio cultural son largos, es importante celebrar los logros que se van obteniendo en el camino. Esto redundará en una mayor implicación de todo el equipo.

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