Implementar un Diagnóstico de Comunicación/Cultura abre la puerta a algunos mitos que debemos derribar para poder acompañar saludablemente los objetivos organizacionales de cualquier compañía.

En esta nota intentaremos echar luz sobre ellos para derribarlos o bien abrir el debate.

Mito n° 1:Hacer un diagnóstico es muy difícil.

Decimos diagnóstico y pensamos en un proceso tedioso que requiere mucho tiempo y esfuerzo. Y no lo es. Por supuesto lleva dedicación, se necesita de expertise para hacerlo, y una vez que se implementa no hay vuelta atrás: hay que  mostrar avances y resultados concretos.

Sabemos que los tiempos que corren son exigentes para las organizaciones, y muchas veces pareciera que no es posible detenerse a diagnosticar. Es importante saber que para estos casos existen alternativas intermedias que nos permiten reconocer la matriz de comunicación/cultura percibida antes de implementar un proyecto. Por ejemplo, un pulso sobre una muestra representativa (algunas entrevistas puntuales, focus groups y/o encuesta) nos permitirá conocer cuán permeable está el terreno para llevarla a cabo.  

Mito n° 2: Podemos hacer nuestro propio diagnóstico.

No es posible hacer un diagnóstico en profundidad desde dentro del ecosistema de la organización. Lo ideal es convocar a un agente externo que lleve adelante la iniciativa, sepa leer e interpretar la información y datos recogidos, y nos proponga qué hacer con ellos. Además, un consultor externo brindará una mirada objetiva de la situación y facilitará la apertura de los colaboradores para conversar sobre temas que los involucran.

Mito n° 3: Hacer un diagnóstico puede generar tensión en los colaboradores.

Hacer un diagnóstico conlleva sortear algunos miedos como la confidencialidad de la información, la apertura a la opinión de la gente, y la relación  entre la consulta y los planes de acción posteriores. “A la gente no le gusta que la molesten”, “Los hago perder tiempo con esto para que después no cambie nada”, “Si les preguntamos vamos a tener que hacer algo”, son algunas de las declaraciones más recurrentes entre quienes prefieren el status quo y los planes de laboratorio.

Todo esto se supera cuando vemos que hacer un diagnóstico advierte a los colaboradores de que algo se está moviendo en la compañía y que para que se mueva, su percepción sobre la realidad organizacional es importante.  

Mito n° 4: No es necesario diagnosticar siempre.

En un escenario ideal, haciendo un diagnóstico integral cada 2 años y pulsos en el medio de la gestión, sería suficiente para reconocer si tenemos un contexto favorable para llevar adelante nuestros planes estratégicos de comunicación.

No obstante, si algún nuevo proyecto estratégico lo requiere, lo recomendable es investigar qué está sucediendo con los colaboradores en relación a esa propuesta para luego implementar acciones que los convoquen y que, en definitiva, nos permitan obtener resultados efectivos.

Mito n° 5: El diagnóstico no impacta directamente en los objetivos de negocio de la organización.

Para desterrar este mito es necesario, en primera instancia, saber de qué hablamos cuando hablamos de Diagnóstico.

En ABCOM lo entendemos como una herramienta para la toma de decisiones estratégicas en comunicación/cultura. Y al ser estratégica nos permite planificar acciones que siempre buscarán apalancar los objetivos de negocio y los de la compañía en general. Una organización no es más ni menos que su gente, y si no conocemos sus percepciones sobre el negocio, la cultura, el liderazgo y la comunicación, difícilmente sepamos qué hace falta para lograr los objetivos que nos proponemos.