No hay identidad para el ser humano sin cultura. Somos seres sociales. Esto es algo que debemos tener en cuenta siempre al trabajar sobre las compañías. Debemos darles personalidad, hacerlas más sociales, más cercanas a los consumidores, pero en particular, a nuestros colaboradores. ¿Por qué?

Involucrar y comprometer a los empleados es fundamental para el éxito de una compañía. Ellos tienen un poder y un valor clave para la imagen, la reputación y la prosperidad de cada organización. Para esto siempre es recomendable propiciar un diálogo constante con ellos, generar compromiso y, de esta manera, lograr su colaboración. Por tanto, es esencial demostrarles que la empresa se interesa por ellos, los escucha y conoce lo que quieren.

¿Por qué utilizar el corporate experience como estrategia?

En pocas palabras, el corporate experience es dar vida, de forma intencionada, a las promesas que una marca hace a su público. Esto se logra a través de ciertas acciones que estimulan los sentidos de las personas y, por consiguiente, contribuyen a generar lazos de unión con la marca.  Buscamos sorprender a las personas, captar su atención de un modo original, para favorecer las conexiones sensoriales y emocionales entre ellas y nuestra compañía. También se intenta hacer participar a la gente, mediante juegos por ejemplo (la llamada gamificación), para que viva su propia experiencia.

¿Cómo nos sirve todo esto en un proceso de cambio?

Como es sabido, gestionar el cambio en una compañía no es un proceso sencillo. Cambiar, por  lo general,  implica generar incomodidades, nuevos aprendizajes, desaprender viejos hábitos, modos de hacer y adaptaciones para todos los empleados. Sin embargo, los cambios en una organización son inevitables y, aunque siempre haya resistencia a ellos, son más que efectivos.

Podemos encontrar una solución al servicio del cambio en el corporate experience: aplicar la experiencia de marca a nuestros propios empleados. En estos casos, sirve para que puedan comprender el concepto o los beneficios de un cambio mediante experiencias directas. Aprender haciendo es siempre positivo y mucho más alentador que ser solo un simple espectador.  Como hemos mencionado antes, la participación es esencial. No se trata simplemente de brindarles información sobre los cambios a realizar, sino que ellos sean parte, se sientan protagonistas del proceso, vivan la experiencia en carne propia. Nuestros colaboradores son actores clave. Deben apropiarse de los objetivos de cambio que tenga la organización para, de esta manera, agilizarlo y minimizar el impacto. Por lo tanto, cuanto más los hagamos vivir una experiencia única, más satisfechos quedarán y en consecuencia, mucho más conexión habremos logrado entre ellos y la compañía.

Y vos, ¿ ya estás listo para aplicar esta tendencia en tu empresa? En AB Comunicaciones podemos ayudarte a brindarles una experiencia de compañía única y de valor a tus colaboradores.   

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